7 de enero de 2011

Prólogo

Todo empezó... demasiado pronto. Tendría... ¿once?, ¿doce años? Puede ser.
El caso es que dentro de mí se despertó un deseo incontrolable. 

Tenía cierta curiosidad por los términos amor, euforia, locura y sexo. Tenía que saber por donde me movería cuando tuviera la edad suficiente, pero no quería salir desentrenada al mundo real, necesitaba salir ya.

Era una sensación indescriptible, poder conocer el corazón de Barcelona, donde de verdad (o eso creía) se vivía. Drogas, alcohol, delincuencia, sexo, música... tenías que andar con cuidado, mirar a todos los lados, la noche era la fiesta, una fiesta peligrosa en la que tenías que tener como mínimo dos de los cinco sentidos y lo más importante... no hablar con nadie que no conocieras.

Yo pensaba en todo eso, era hija única y no tenía a nadie quien me respondiera a las dudas que yo tenía sobre todo lo relacionado a lo prohibido para mi edad. No sabía nada de nada, pero lo que sí sabía era que, cuando lo descubriera, sería intocable, no sería una más, sería la nueva, pero pronto, muy pronto, sería la reina.

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